Sentado frente al ordenador
Mayo 1, 2008 por Javier
Cuando uno se sienta frente al ordenador son muchas las cosas que a raudales te vienen a la cabeza y quisieras poder traducirlas en letras para mostrárselo a todos aquellos que te leen. Recuerdos de infancia, momentos familiares, alegrías, tristezas y muchas situaciones. La imaginación vuela a una velocidad luz, sientes que eres libre de contarlo todo. Casi nunca medimos las consecuencias que puedan traer nuestras crónicas o aquel mundo de fantasías que al darle lectura les genere malos ratos a nuestros seres queridos o amigos. Duele ver triste a quien se ama pero duele el doble cuando sabes que la razón de su tristeza es alguno de tus post. Relatar que estuviste mal de salud es preocupar a quienes te aprecian, contar lo dura que ha sido la vida es llenarlos de tensión; coger una historia de aquel mundo, solo tuyo y que nadie ve, tan lleno de emoción, sentimientos, de inspiración pura puede resultar contraproducente hasta para la relación de pareja, inclusive emponzoñar la amistad. La solución seria escribir anécdotas, historias maquilladas, modo de vida del lugar donde te encuentres, curiosidades; ser un empírico escritor coartado indirectamente por los que más aprecias. No estoy dispuesto a ceder ante ninguna presión por que dejaría de ser yo. Quiero que conozcan como fue mi vida, como es ahora y cuales son mis fantasías, no en detalle pero sí en líneas generales. Tal vez habrá ocasión que algunos de mis relatos les generará un pequeño remezón a quienes me aman, respetan o simplemente me conocen, espero que lo tomen deportivamente; lo mismo, estoy seguro les pasa a muchos en éste mundo de las bitácoras. Se dice que los escritores y compositores, profesional o amateur, viven en dos mundos: el real y el imaginario. El camino que me ha tocado recorrer, cumpliendo mi destino, podría ejemplificarlo como una videoteca llena de filmes apta para todos: dramas, romances, políticas, humor, sexo y misterios. Quiero contarlo todo, poco a poco, ser infidente de mi vida.
Soy lector de otros blogs, visitante continuo de algunos de ellos, para alagar o criticar sus textos, aunque la mayoría son muy buenos. Me siento feliz cuando veo que entran a mi bitácora por que imagino la sonrisa de quienes no conozco, ni conoceré físicamente, al leer mis anécdotas. Por lo general no publico los comentarios que me envían, no es que sean malucos o vergonzosos, sino que prefiero guardarlos para mí. Cuando alguien me dice que se identifica con algunas de mis crónicas o que terminó con un nudo en la garganta es cuando digo “misión cumplida” por haber logrado sensibilizarlos, con una historia que no es solo mía sino de muchos. Llevo algo de dos meses de haber creado mi blog y aun recuerdo cuando escribí el primer post: “Lejos de la Patria”. Le puse corazón, y siento que abrí las puertas de un mundo desconocido para muchos y tan semejante de otros tantos. No soy machista, tampoco homofóbico, discrepo con las feministas, pero lo más importante de todo, trato de entenderlos; así lo reflejan mis comentarios y en el futuro mis escritos.
Llevo buen rato sentado frente a la computadora, primero navegando por el ciberespacio, y ahora terminando éste texto. Me duelen los riñones, siento que la raya de mis cuatro letras (donde termina el cóccix) va convirtiéndose en puntos suspensivos. Gracias a todos por regalarme parte de su tiempo y consumir cada titular con el que visto este blog.





Me solidaricé con tu lado que tiene cuatro letras, que descanses y, haz ejercicio, es saludable.
Te felicito por ser tu en los escritos.
Besitos desde mi alma con coordenadas terrenales desde Medellín, Colombia!
Y otra vez tengo que decirte que has cumplido con “tu misión”… como siempre…
La entrada de hoy me ha ayudado mucho, porque tengo en mi borrador una entrada sobre las consecuencias de las entradas y comentarios. Me has hecho pensar mucho y te lo agradezco.
Ojalá algunos blogueros pensaran igual que tú.
Un cordial saludo.
Vaya, deberias hacerle como yo, nadie de mi familia sabe que tengo un blog…. así evito que después me reclamen por lo que escribo.
Además creo que esto de las bitacoras es una especie de desahogo de nuestra vida, no siempre, pero a veces me sirve escribir una entrada sobre algo que me preocupa o enoja y, como cada cabeza es un mundo, algunas opiniones de lectores me han ayudado para mirar las cosas desde una nueva perspectiva.
Que bueno que aclaras lo de los comentarios, hace un par de semanas me di una vuelta por auí y deje uno, después regresé y ya no lo vi….. Y crei que te gustaba tener un blog limpio sin comentarios…. sí que ya no me atrevi a hacer otro.
Te mando un caluroso saludo. :)
Me ha gustado la tematica que tiene tu blog, es muy ameno. Leer las entradas que realizas es como si estuvieras contandonosla directamente y agunos veces me hacieron un nudo en la garganta.
Saludos desde México.