Adios Mami Dorita.
Mayo 8, 2008 por Javier
En el cielo brilla una nueva estrella, acá en la tierra un nuevo ángel nos acompaña. Tenía carita redonda y sonrisa infantil. Nunca se avergonzó de ser analfabeta, supo hacer de aquello una virtud. No tuvo profesores que le enseñaran lo que muchos conocemos pero sin embargo de la vida todo lo aprendió y generosamente lo compartió con todos. Apenas medía un metro cincuenta centímetros, de cabellera ondulada que no conoció de canas hasta después de los sesenta años, tenía el carácter y la fuerza de un varón pero también la dulzura de una hada madrina. Solía conversar con su Dios pidiendo por nosotros, la familia, amistades y animales, tanto que de su bondad se enamoró y decidió llevársela con él. Mami Dorita, linda viejita, linda!
Era mi abuelita materna. Dicen que la vida nos da una segunda oportunidad para ser buenos padres cuando se tienen nietos, les puedo jurar, que ella fue buena madre conmigo. Llegó a éste mundo un primero de Noviembre (Día de los muertos o de todos los santos) y se marchó el primero de Mayo (Día del trabajo), fechas importantes en el calendario occidental, tan especiales como ella. Ya es parte de todo: del aire, de la tierra y del mar. Alguna vez leí a un filósofo que decía: “La muerte empieza al nacer”. Siguiendo aquel enunciado debo concluir que mi viejita dejó de morir para ser eterna, eso me da tranquilidad. “La persona verdaderamente muere cuando dejamos de recordarla y permitimos que se evapore de nuestro corazón”, es lo que pienso.
De los muchos recuerdos hermosos que tengo con ella, hay uno que me hace súper feliz, siempre antes de salir para la universidad solía besarla en la frente, cerraba sus ojitos, sonreía y su rostro se iluminaba de inocencia. Probé de sus manos el rigor de unos golpes bien ganados. De ella recibí las caricias que en otro techo me negaron.
“Dorita es difícil evitar no llorar al recordarte, es imposible ser coherente con lo que escribo, es duro aceptar que ya no volveré a verte.”
Se supone que éste año volveríamos a encontrarnos después de mas de una década, desde aquel día que con tu bendición me vine al Japón. Tenía la ilusión que vieras que aprendí a cocinar y saborearas mi sazón, de que fuéramos a pasear, de contarte como me fue por éstas tierras, de que me dijeras: “te pareces a mí”. Deseaba tanto cogerte de las manos. Me contó mi madre que no te velaron en casa, tuvieron que llevarte a un amplio local por la cantidad de gente que se acercó a despedirte. Te rindieron honores como a las grandes mujeres. Tus mascotas (dos perros) aparecieron de pronto en donde descansaban tus restos para hacer guardia frente a tu féretro, ladraron a todos, tampoco aceptaban que ya estabas ausente.
Así era Dorita. Así fue Dorita conmigo. Así es como me siento Dorita. Así es como te recuerdo Dorita.





Cuanto lo siento, se nota que era una mujer admirable; que afortunado eres por haberla tenido a tu lado tantos años.
Descanse en paz.
Javier, Javier…. me has dejado llorando otra vez, tengo que ir al trabajo con los ojos rojos por “tu culpa” :)
Cómo lamento que hayas estado tantos años alejado y no hayas podido abrazarla antes de partir… Pero estoy segura que desde allá, junto con el Dios te estará portegiendo, para que no sufras en estas tierras.
Mi más sentido pésame desde Tokyo, Javier…
Y… bueno, eres el único (por el momento) que entendió BIEN mi entrada :) Te has dado cuenta lo difícil que es escribir? Quise dejar bien dicho lo que pienso pero parece que tengo que aprender más bien el español porque nadie me entiende o yo no los entiendo…
Pensando… “sentada frente al ordenador”… :)
Un gran abrazo.
Hola javier
Desde aquí una flor de homenaje y una piedra para el recuerdo a tu abuela,solo cesar vallejo podía haber escrito algo mejor de su viejita,de todo corazón ,un lector de tu blog
Hola, Javier…
Hermoso post, muy sentido y generoso, como tú eres, se nota en tus palabras.
Vine a agradecerte el comentario en la entrevista y sé que nos seguiremos visitando…
No importa que Dorita no esté en cuerpo físico, donde esté festeja tus logros y tus progresos… y tal vez uno de estos días puedas soñar con ella y recordar tu sueño, ese es mi deseo y te lo envío desde mi corazón…
Un abrazo desde aquí (lejos y cerca)!!!
Lidia
No se como caí en tu espacio…
pero me enredé bastante con lo que escribes… me identifiqué por completo… sinceramente hermoso. No hay más descripción.
Mi abuelo, ese que fue mi Papá, ese analfabeta como Dorita y que aun asi me enseñaba con pasiencia que la eme con la a es “ma”…. un día se alejó del sentido de la vista… quizas tambien del sentido del tacto…
pero me dejó olores, sonidos, sabores, pensamientos y recuerdos donde encuentro pedacitos de él.
ellos, mi dulce amigo, no se van nunca.
Saludos… y Buen Trabajo!
Muy tierno y sentido lo que escribiste. Lograste transmitirnos a Dorita en tus palabras, que lindas que son nuestras abuelas que más que eso han sido nuestras madres, que con su sabiduría de vida han aprendido lo que nosotros no en instituciones educativas formales, porque hay cosas que no se aprenden sino viviéndolas.
Querido javier, te leí un comentario donde Lully y quise venir a visitarte.
Te he leído conmovida por la expresión de tus sentimientos en relación al fallecimiento de tu abuelita Dorita, y me ha llamado la atención la claridad de tus ideas en relaciòn a tu vision de la muerte.
No se nada mas de tí, ah.. si, que estas en japon!
te saludo con cariño y respeto, desde mi Chile,
Ali