Esa noche de año nuevo brindamos, cenamos y bailamos, hubo buena química. Jamás podré olvidarla por que insospechadamente se iniciaba un hermoso capítulo en mi vida. Aun recuerdo claramente sus palabras al despedirnos: “Puede volver cuando desee, ésta es su casa con toda confianza”. ¿Qué fue lo que les agradó de mí? Núnca lo hemos conversado. Pero ellos: Luis, Indira y Jarecito me hicieron sentir que volvía reencontrarme con mi familia después de una larga ausencia.
Desde aquel adiós transcurrieron aproximadamente cuatro meses, hasta que una insistente llamada al móvil me sorprendió en una noche que regresaba a casa manejando una bicicleta montañera azul, era Indira -Mary, nuestra amiga en común, le había facilitado mi numeración telefónica- invitándome a la celebración de su cumpleaños que le organizaba su esposo Luis. En aquella reunión los volví a ver después de cinco meses y recién pude conocer a Brian.
Increíblemente la conexión con los niños fue inmediata. Jarecito sorprendiéndome con su gran capacidad para memorizar las cosas, su espontaneidad, su comportamiento tan correcto y atenciones como pequeño anfitrión. Brian apenas tenia siete meses de nacido cuando por primera vez lo tuve entre mis brazos y el cordón umbilical quedó establecido entre ambos.
Ellos llegaron al mundo de sus padres para llenarlo de felicidad, y de ternura el mío. Despertaron ese amor paternal que dentro de mi corazón se había quedado dormido desde que me alejara de Karina. Lograron que todo ese sentimiento de padre que llevaba reprimido lo dejara fluir para ellos. Son muchas las noches que me ha tocado inventarme cuentos con los personajes que les gustan para que duerman. Tantas las veces que hemos jugado en algún parque o en casa revolcándonos en el suelo como tres niños. En varias oportunidades los he visto enfermitos o los he regañado corrigiéndolos. Y en algunos momentos les he mentido diciéndoles que “me voy a echarle gasolina al coche” para poder irme a casa.
Recuerdo en una oportunidad cuando Jared tenia tres añitos, junto a sus padres y otros amigos, íbamos a un parque lejano de casa para preparar un asado, de pronto empezó a recordar que la ruta en la que estábamos conducía hacia un parque en donde ya había estado con su mamá, empezando a describirnos algunos edificios colindantes al lugar, mientras nosotros andábamos perdidos. Lo sorprendente es que para llegar a dicho lugar hay que recorrer una autopista por lo menos 30 minutos y luego entrar en un culebreo de calles hasta llegar al destino final.
Brian es sumamente cariñoso conmigo, siempre suele recibirme con un abrazo, le gusta estar a mi lado, nunca olvida todo lo que conversamos, al igual que su hermano suele bombardearme con preguntas. Una vez después de responderle una interrogante me dice con su carita risueña: “¿Javier, porqué todo lo sabe?”. Ambos nos reímos. También tiene sus momentos tiernos como el día cuando nadábamos juntos en una playa artificial y vimos sobrevolar un avión, abrazándome muy fuerte, pegando su carita en mi mejilla, me dijo: “Yo nunca quiero que te montes en un avión por que después nunca vas a volver… Y yo estoy triste”. Disimuladamente me sequé las lagrimas.
A los esposos Luis e Indira quiero darles las gracias por aceptarme en el seno de su hogar y ser durante 1,825 días mis mejores amigos. A Brian (5 años) y Jared (6 años) entregarles el mas profundo amor y como dirían en Colombia “pa las que sea parceritos” (para lo que me necesiten niños).
Desde hace cinco años gracias a ustedes volví a tener una nueva familia.
Tu opinión es importante.




Que tierno… que suerte has tenido de encontrar gente como ellos que te recibieran con los brazos abiertos.
PD: que significa: “pa las que sea parceritos”???
saludos!
javier, tuviste la suerte de encontrar una familia inmejorable, y dos niños estupendos, y sobre todo jared “increible”.
Que bueno que durante 1825 días, tuviste todo su calor y cariño.
Entiendo que los niños no quieran que te vayas, estoy segura que ellos pudieron darte su afecto porque eres merecedor de él y tu darías tanto o mas como recibiste, estoy segurisima.
Besos. Y feliz semana.
Que rico encontrar una familia que te “adopte” y te haga sentir en casa… seguro que habra tiempo de reencontrarse.
No sabes que les pudiste ofrecer? hoy dia ofrecer amistad, cariño y educacion es lo mas valioso que se puede dar y estoy segura de que tu lo diste de sobra, yo te tengo cariño y solo hemos chateado a traves de nuestros blogs, es bonito encontrarse con personas que a dia de hoy, en un mundo lleno de problemas cuente cosas como las que tu cuentas, me alegro de que tengas amigos asi y de que ellos te tengan a ti, besitos desde España, espero que pronto puedas ver a tu pequeña.
Que hermoso relato y que lindo poder decircelos.
Un abrazo!
Loable reconocimiento para esos esposos pero sobre todo, los afectos. Brian me enternece y me enterneces tú como nos expresas, con sentimiento.
Besitos amistosos de diciembre con alegría para tí!
Te lo mereces, Javier… y mucho más.
Un saludo desde Tokyo.
Precioso recuento de tu “nueva” familia. :)
Siempre reniego porque me inspiro para inscribirte y luego me falta un dato y se borra mi comentario pfff…
Te decía que me alegra que tienes buenos amigos como una familia pero también sera que eres hombre de bien, no es gratis.
Y eso de aprender japonés está en griego, me quito el sombrero y eso que me creo con facilidad para hablar lengua extranjera. (tengo 2 aparte del castellano)… pero aun así no se entiende ni jota el japonés : )
Abrígate bien que se te congela el trasero.
besos
Quien ha encontrado un amigo a encontrado un tesoro.
De verdad eres realmente afortunado. Siempre he querido una amistad así.
Algún día sera, yo no me doy por vencida.
Que estes muy bien!!!!
Me has inspirado.